ART. PORTUENSE

Publicado en por laverapasoapaso1

FESTIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA EN PUERTO DE LA CRUZ

 

ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros

 

1-Celestino-Gonzalez-Herreros.jpgRecuerdo, aún siendo muchacho, aquella costumbre, en la víspera de San Juan, que todo era ilusión, al menos para mí. Los papelitos doblados y puestos por la noche en un plato con agua, escritos en ellos los nombres de las chicas que más nos gustaban y al siguiente día por la mañana íbamos, cada cual a su plato, todos emocionados a ver cuál papelito amanecía abierto y ese era el nombre de la chica “preferida”. Y las claras de huevos de gallina en un vaso de agua… Así como las papas… Pocos chicos y chicas de hoy tienen aquella inocencia. Ni conocen esas costumbres ancestrales nuestras.

 

Los familiares mayores nos llevaban, amaneciendo el día al muelle pesquero de nuestro pueblo, a ver llegar las cabras con sus perros, algunas ovejas y los caballos, para el baño de la purificación… Aquellas escenas eran muy emotivas para los crios de nuestra edad y temíamos que los animales murieran ahogados, cosa que era imposible dada la poca profundidad del agua en la orilla de la playita del muelle, además sus dueños cuidaban que eso no ocurriera.

 

Hace unos pocos años, hubo un célebre personaje de La Orotava, el amigo “Chucho Dorta” que hacía una especie de parodias imitando a los antiguos pastores o cabreros, emulando a los guanches, junto con los animales adorando desde dentro del agua, la mística del Sol y sus influencias sobrenaturales, con rezos y alabanzas mirando al cielo y buscando al astro rey en ademán de ruego y súplica. Pero nuestro invitado,“Chucho” se fue para siempre. Aunque ese día del baño de las cabras, siempre estará con nosotros, presente en nuestros pensamientos; e intuiremos su presencia, jugando con las cabras y sus fieles perros, los caballos y demás protagonistas en ese acto ceremonial del día de San Juan Bautista.

 

Aún se conserva la costumbre de las hogueras, eso es un día antes o la víspera, fecha esperada con ansiedad, cuando toda la mañana la chiquillería se dedica a recoger todos aquellos elementos combustibles que llevan a formar la montaña gigante que en la tarde-noche prenden fuego en el Barranco San Felipe; y el milagro de la gran hoguera con sus pronunciados resplandores anuncia la víspera del día del Santo.

 

En todo el norte de Tenerife aparecen aisladamente las esperadas hogueras –por supuesto, siempre controladas- pero donde son más vistosas es en Puerto de la Cruz, algunas son considerablemente grandes y cuyas llamas, a veces, alarman por su respetable altura.

 

Esa noche suele celebrarla nuestra ciudad turística con bombos y platillos. En Playa Jardín ya es habitual una multitudinaria concentración de jóvenes y no tan jóvenes con sus muchachos, a festejar el encuentro con ritos extravagantes algunos, prendiendo velas, oyendo música o zambulléndose en el mar, algarabía que dura hasta altas horas de la noche y al amanecer, al despuntar el alba, la siguiente concentración es en el muelle, animados con el baño de las cabras y, no estoy seguro, dada la crisis… habrá una posible chocolatada.

Como pueden ver, mientras aguante el cuerpo habrá guerra…

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