ART. PORTUENSE
"Diario del Valle"
ELLOS SE ENTIENDEN
ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros
Entre ellos se entienden. ¿Quién desprecia su propio afán protagonístico, cuando cree poder alcanzar algo apetecible? (¿?). Y esa es la causa peor que al hombre ambicioso corrompa, alejándole de la verdad. Cuando no permite que otro le aventaje jugando, más o menos limpio, inmerso en el fatuo deseo, sin preocuparle tanto su efectividad ante los demás. Estamos rodeados de falsos personajes que “visten” bien, pero que no tienen el cerebro que se necesita para convencer.
Ahora que se acerca la pugna preelectoral, la lucha desesperada por ganar confianza ajena –columnas de humo blandengue que se escurren entre las gentes, sin dejar un mensaje convincente, al menos que sea algo clarividente, a pesar del esfuerzo hecho. Casi siempre, acaban en nada. Otros, con mentiras maquilladas, engañan a los más incautos. Pero al final de la contienda electoral, uno se ampara en la esperanza... Claro, cuando descubres las manifiestas incompetencias de aquellos, provoca exteriorizar la rabia tanto tiempo contenida. Mas, todos no son paletos, algunos llegan a confundirnos para que naufraguemos en sus sucias aguas, como única disyuntiva, al no saber por quién vamos a decidirnos. Eso es lo triste, a menos que tengamos las ideas claras y “no nos bajemos del burro” y seamos responsables de nuestros actos frente a las urnas.
A veces, es, como cuando vamos a comprar lotería, dos números de series distintas... Hasta lo hacemos al azar, buscando entre los que creemos van a ser los mejores, eligiendo con los ojos cerrados. Obviando aquello de que “gato escaldado de agua fría huye”. Todos hablan tan bien y dicen cosas tan bonitas… Casi siempre dicen lo mismo, las mismas promesas. Tienen bien estudiados sus coeficientes y van a dar, sabiendo el deficiente panorama social en que estamos inmersos. Por supuesto, el de las pocas cosas que han quedado por hacer, por falta de tiempo, dinero, etc. Y de aquellas realidades logradas nadie habla, nada dicen. De todas formas, seamos más optimistas, hay gente que vale; y si acertamos al elegir, nos irá como apetecemos. Habrá descontentos que quieran mejorar sus perspectivas socio económicas. Habrá, por supuesto que si, quienes digan: Más valen los conocidos que aquellos por conocer. De todo habrá, lo que sí es cierto, es que, cada pueblo o ciudad, tiene lo que en las urnas, sus habitantes eligieron.
Así pues, cada cual tiene lo que, en conciencia se merece. Si le ha ido mal, ¿qué le vamos hacer? Es cuestión de, previamente, analizar, hablar con las gentes, asistir a los respectivos mítines, discutir en la calle y no murmurar en soledad. Preocuparse por ayudar a las personas que lo van a dar todo por nosotros –obviando lo que quieran para ellos- y, a veces, más de lo que en realidad merecemos. Seamos sensatos con nosotros mismos y optimistas, no olvidemos que de cualquiera rama, puede saltar una liebre o un bicho malo, de esos que muerden sin avisar. Seamos mejores de lo que somos y tratemos de entendernos mejor, a través de las palabras, sin volver a cometer los mismos errores. Acudamos a las urnas depositando los votos que necesitamos ganen.