ART. PORTUENSE
PUERTO DE LA CRUZ FIEL DESTINO TURÍSTICO
ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros
Al Puerto de la Cruz le hace muchísima falta recobrar aquel ambiente jocoso y bullanguero que lo situaba entre los lugares más alegre y vistoso de nuestro archipiélago canario y parte del extranjero… Tal vez, ese haya sido el motivo del resentimiento que siempre generó en tantos pueblos, villas y ciudades de nuestra región. Animosidad hacia nuestra idiosincrasia, celos de nuestro acogedor perímetro urbano, habitualmente soleado y tan concurrido siempre de contentos turistas, extranjeros y nacionales, que lo eligieron decididamente como destino para disfrutar unas placenteras vacaciones, o el paseo y la visita dominical de nuestros amigos foráneos y convecinos por nuestras avenidas atlánticas y la orilla de nuestras costas. Necesita revivir aquel ambiente culinario ancestral en casas de comida y merenderos por doquiera, tanto en la célebre Ranilla como el más insólito rincón portuense, siempre atestados de gente disfrutando el momento. Donde las gentes puedan saborear nuestras comida y los caldos de nuestro norte de Tenerife, a granel, como era antiguamente.
Habilitar más estacionamientos céntricos y decorosos, aunque no dispongamos de muchos espacios libres, tan necesarios para reactivar el comercio en general.
Puerto de la Cruz necesita recuperar aquella confianza en los inversores y decididamente, que los Bancos se relajen un poco, que dejen ya de guardar los dineros nuestros y los de ellos, que bien han sabido guardar la ropa…Que den facilidades que generen trabajo y despierten la ilusión perdida de la mayoría de los españoles y tantos extranjeros desencantados que se han llevado sus dineros en busca de otros lugares más alentadores.
Sin dejar de ser austeros y no volver a pecar de derrochadores o imitadores de aquellos que más tienen y menos necesitan para vivir cómodamente, habremos aprendido la lección.
Había menos enfermos por que el trabajo les absorbía y en las horas libres estaban ocupadas en pasarlas bien… Los muchachos estudiaban más, pensando en el amplio abanico de posibilidades con miras al futuro. Se sentían inclinados al estudio de idiomas, pensando en que, algún día, cuando terminaran esos estudios, viajarían y trabajarían en el extranjero, buscando la fortuna de una vida mejor; y conocer mundo. Las escuelas y los Colegios de Profesionales se llenaban de jóvenes de ambos sexos, verdaderamente ilusionados en busca de las distintas especialidades laborales. Las nuevas corrientes culturales fueron enriqueciéndonos y el trabajo creciendo en todas sus modalidades. Al Puerto de la Cruz venía de todos los lugares a trabajar, de allende los mares también, hubo para todos y el dinero corría, como agua cristalina de una fuente… El que más o el que menos, se fabricó su casa, se compraron su primer coche, contrajeron matrimonio, se llenaron de hijos y el número de las Guarderías creció considerablemente. La mujer y el hombre trabajaban conjuntamente: había que abrirle una cuentita a los hijos, en el Banco de confianza, para el día de mañana… El campo daba los frutos más sabrosos y saludables. La mar daba peces para todos. No existía tanta picardía e intrigas como sucede hoy día. Había plena confianza en nuestros políticos, bueno, siempre ha habido de todo…
El Puerto de la Cruz necesita infraestructuras modernas y habilitar lugares de ocio que convenzan, adecentar las playas y al Muelle darle vida y acometer, de una vez por todas, la realización del Gran Proyecto del muelle deportivo y pesquero, durante tantos años cacareado y que por divergencias y caprichitos absurdos de nuestros políticos, no se han iniciado los trabajos correspondientes, de ordenación, construcción e inmediato uso… En este sentido son muchas las oportunidades que se han perdido, e incluso, cuando habían los dineros, pero…
Hacer un detenido estudio y analizar en qué situación urbanística, están cada una de las Urbanizaciones del municipio y dedicarles máxima atención a sus jardines, calles, aceras, solares, etc. Y los mismos cuidados dedicarlos al centro de la ciudad y todos los barrios de la periferia. Limpiar los barrancos y quebradas. Más vigilancia en las calles, tanto diaria como nocturna. Y los centros oficiales depurarlos, facilitar a los usuarios su uso, con más personal y más ventanillas o mostradores, donde atiendan más eficientemente a los ciudadanos portuenses y a nuestros visitantes.
Un destino turístico como es Puerto de la Cruz, por la importancia que tiene y para verle engrandecer, su prestigio necesita muchos sacrificios y trabajo, no es tan fácil, sólo que si cada cual cumpliera la misión que se le ha encomendado, sin mirar a las musarañas, atentos siempre al deber, es posible que el progreso se notara a medida que vaya pasando el tiempo y sin desperdiciarlo. Hemos asumido el reto de mantener el mérito alcanzado, conservar en su máximo esplendor a nuestra bella ciudad de Puerto de la Cruz, nuestra turística ciudad, cuyas puertas abiertas al mundo entero sea una imperiosa realidad.