ART. PORTUENSE
PUERTO DE LA CRUZ FIEL DESTINO TURÍSTICO (II)
ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros
Por supuesto, hay que mantener limpias las calles del casco y sus aceras, cuidar de que no se aparquen los vehículos sobre ellas, lamentablemente sucios y descuidados. Es necesario incentivar a los jefes de cuadrillas, capataces o encargados, como quiera que les llame, responsables de la limpieza de playas, parque y jardines, así como al resto de las plantillas de limpieza urbana, contratadas o no, hasta que entiendan la gran necesidad de que ese colectivo sea más celoso en su trabajo y no dejen “atrás” restos de las basuras barridas o movidas… Y vigilar a los perros y a los dueños de los mismos, asignatura pendiente en nuestro municipio año tras año. Sanidad, ¿qué papel juega en este sentido? Los contenedores de la basura, ¿no se lavan y desinfectan? ¿Y la orina de los perros? ¿Igualmente, qué se hace con las vomitadas aparecidas en la vía pública? Así como son de diligentes multando a los dueños de los coches indebidamente aparcados. Ese mismo celo, ¿no puede ser practicado de igual forma por los responsables de la vigilancia vial, en beneficio del orden público?
Habida cuenta, ello repercutiría en beneficio del esplendor de nuestra ciudad y ganaríamos la gratitud de nuestros visitantes y de nosotros mismos, que somos, en definitiva, los que pagamos religiosamente los impuestos; y necesitamos cerciorarnos de que nuestras autoridades representativas se esmeran por conseguir un Puerto de la Cruz más aceptable, competitivo y limpio…
Esta es la única forma de que dispongo para denunciar la negligencia que hubiera lugar y que como ciudadano que ama a su ciudad, tiene la esperanza de que según vaya siendo posible, nuestra corporación, veo con agrado, el que también yo me preocupe de lo nuestro y sin mirar hacia atrás, que seguramente los otros ya hayan iniciado la labor sin necesidad que nadie se lo hayan recordado, y desde luego, eso se palpa y vaya para todos ellos, mis felicitaciones.
La cultura y el progreso de los pueblos y sus habitantes, se mide, en consecuencia, por la imagen social que les representa. Los pueblos que han sabido desembarazarse de sus deficiencias y han logrado seguir el curso del bien entendido progreso, difícilmente vuelven hacia atrás; y Puerto de la Cruz, una vez superada la difícil etapa de su decadencia circunstancial, nadie conseguirá su receso político y social. Y que conste, ya comienza, desde entonces, a resurgir de nuevo, y a demostrar su capacidad reviindicativa…