ART. PORTUENSE

Publicado en por laverapasoapaso1

HOY LO HEMOS VUELTO A PENSAR

 

ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros

 

1 Celestino González HerrerosEstábamos perdidos entre las múltiples oportunidades que nos ofrece Internet, hemos ido de un lado a otro buscando quiénes saben qué; esa novedad llegó por momentos a exasperarnos, no porque ese mundo admirable no significara un avance tecnológico, sin interés alguno, todo lo contrario... Nuestro otro mundo, aquel de la relativa ignorancia, según algunos, no por ser antiguos, los nuevos tiempos reclamaban la máxima actualización.

 

Como si hubieran cambiado los viejos esquemas, los sentimientos y ya no quisiéramos ser los mismos, los que tantas veces nos hayamos entregado al mundo reducido de aquellos límites que fueron suficientes para que cada cual llegara hasta donde pudiera, escribiendo, claro está. La vieja máquina de escribir revolucionó al mundo literario. Con un buen diccionario y un puñado de folios se abrieron grandes surcos literarios que ni el tiempo transcurrido ni el valioso progreso podrá jamás borrar aquellas páginas de oro escritas por aquellos adelantados que nos precedieron. Nunca caigamos en el error de llegar a creer, ni siquiera pensarlo, que ahora es como si les hubiéramos abandonado para seguir por otros derroteros, sin considerar el efecto negativo que la indiferencia injustificada pueda producir en la memoria de ellos. Nosotros sigamos por el azaroso camino de la leal comunicación escrita, a través de la sincera palabra que tantas veces nos une... Mi otro mundo callado, el mismo que me dio las fantasías e inspiración que llenó tantas horas de mi vida, buscándoles en armoniosa correspondencia. Preguntas y súplicas de aquello que llamamos tantas veces; y no hallamos respuesta alguna...

 

Largas horas, pensando en cómo realizar tantos deseos, propios y ajenos, para no naufragar en la soledad de la ignorancia de aquellos que no están a mi lado, porque no he sabido llegar hasta ellos para transmitirles mis sentimientos mensajeros inspirados en la lealtad y el respeto mutuo. Amigablemente he buscado el camino y he indagado los más recónditos rincones para llegar al lugar idóneo que tanto busqué, para asistirlo como cosa mía, para vivirlo en toda su intensidad. En mi empeño he llegado a sufrir la misma angustia de quienes sufren su propio abandono, y he logrado, a través de la palabra escrita, alcanzar mi objetivo. Es mi vocación escribir para todos, creyéndome a veces obligado, cuando recibo muestras de agradecimiento, que no creo necesarias, cuando me dicen que he puesto el dedo en la llaga del dolor, para aliviar con solo acercarme, el malestar que padecen... Dicen que esperan escucharme cada día y ello me entristece, porque no podré hacerlo tan asiduamente, aunque si quisiera. Uno va buscando dentro de las posibilidades existentes, no desfallecer en el intento de llegar a ese rincón para que no se sientan tan solos y darles el calor de mis sentidas palabras. Sólo Dios es el verdadero salvador y la conciencia de cada cual, otra cosa es el afecto personal que mutuamente nos prodigamos, porque es cierto, todos nos necesitamos, sólo que no nos comunicamos y somos parcos en generosidad, acaso no conocemos el modo de llegar hasta los demás, ni cómo brindarles todo el apoyo moral que tantos seres humanos necesitan para seguir viviendo en medio de este mar confuso lleno de incertidumbre y vacío de contenidos humanos y a expensas de drásticas transformaciones éticas y sociales. Un mundo nuevo que difícilmente compartimos aquellos que estamos acostumbrados a otros esquemas y comportamientos. Y cuando yo escribo con mi natural nostalgia, dicen que les devuelvo hasta las ganas de seguir viviendo... ¿Acaso no siento yo mismo el consuelo que sienten?, sin proponérmelo siquiera, que son ustedes los que me acompañan en mi justo peregrinaje; son quienes me acompañan para no sentirnos solo, cuando vago en el mundo de mis acariciados sueños tantas veces...

 

Habrá muchas noches de ronda por esos parajes solitarios de la meditación, habrá momentos de ternura incontenible que siempre compartiré con ustedes; y mi silencio también les transmitirá el mensaje de mi ausencia con entrega total, aunque no les diga nada. Mis palabras, un día serán sólo el lejano eco, extinguible alguna vez, entre las sombras corredizas del abandono final. Mis palabras, en silencio musitarán, aunque muy quedamente, los mismos mensajes de amor y comprensión que hoy, y en el apartado lugar donde me toque permanecer, estático o libre como me han prometido, estaré pensando en mis fieles amigos y amigas que dicen haber disfrutado con mis humildes escritos... Nostálgicos argumentos aferrados a un pasado cuyas momentos quiméricos llenaron nuestras vidas de lo que había, de lo que era nuestro y nos nutria.

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