EL PLANETA

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"Diario del Valle"

 

 

CIEN DÍAS DEL PP EN LOS AYUNTAMIENTOS: LA PRUEBA DE LA LANGOSTA

 

ARTÍCULO RECIBIDO DE: Santiago Luis García

 

Publicado el 27 septiembre, 2011 por lucas leon simon

 

Se acaban de cumplir cien días de que el Partido Popular gobierne en mayoría en muy numerosos ayuntamientos de nuestro país. La derecha patria basó su programa electoral, que le llevó a un éxito rotundo, en la conjugación, más o menos demagógica, de tres ejes fundamentales: austeridad, congelación de impuestos y creación de empleo.

 Veamos, tomando el Ayuntamiento de Córdoba como ejemplo, que han hecho con la aplicación práctica de estos conceptos.

 

La austeridad saltó por los aires el mismo día de la toma de posesión de sus cargos cuando, para celebrarlo, se fueron al restaurante más caro de la ciudad, obligando a toda la flota de vehículos municipales, con sus correspondiente conductores, más a una treintena de taxis a taxímetro abierto, a esperar a sus señorías hasta altas horas de la madrugada.

 

La austeridad siguió “muy comprometida”, cuando el señor alcalde viajó en un jet privado a Nueva York, para “traer” a Rafael Nadal a Córdoba para jugar los partidos de la copa Davis. No fuera que se perdiera en el camino.

 

Y se quedó definitivamente es las raspas cuando en los palcos VIP instalados para presenciar el evento, se sirvió langosta a los “importantes” invitados.

 

Recientemente se ha revisado la ordenanza que regula las tasas e impuestos municipales. Todas han subido un curioso IPC, el que va de los meses de septiembre a agosto, por la simple razón que es siempre más alto que el que se produce de enero a diciembre. Y prácticamente, se paga por todo, como por acceder a la “Ciudad de los niños” o por las ceremonias de bodas civiles. Que antes no se pagaba. Nada de congelación.

 

¿Y de la creación de empleo y de acabar con el paro? Aparte de que en un fenómeno tan severo y complicado como el desempleo, las políticas municipales apenas tienen incidencia, no se entrevé ningún índice, movimiento o señal de que haya disminuido, ni de que se haya creado, ni se vaya a crear, ningún tipo de nuevo empleo, aparte del temporal de los camareros que han servido la langosta.

 

Es decir, ni austeridad, ni congelación de impuestos, ni creación de empleo, ni disminución del paro. Y una clara secularización de fiestas y actos públicos, pregones civiles convertidos en religiosos, visitas al obispo e impedimento a los ciudadanos que no tengan cara de capillitas de asistir a determinados actos municipales. Cómo si no hubiéramos tenido bastante con la actuación del Cabildo Eclesiástico en la muy ruinosa gestión de Cajasur.

 

Esta comprobación entre ofertas electorales y formas de gobernar es extrapolable al conjunto de ayuntamientos, y es más, parece que también lo pueda ser, en pura nube de trascendencia, a nuestro acongojado país.

 

El Partido Popular no pasa la prueba del algodón. Quiero decir de la langosta.

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