LOS REALEJOS AL DÍA
"Diario del Valle"
MIRADO AL FRENTE
ARTÍCULO DE: Esteban Domínguez
Ya se han cumplido cien años de que en los ayuntamientos y tras el sufragio de las urnas, se constituyeran las administraciones locales. Mejor dicho: los ayuntamientos.
Lo curioso de este tema es que en nuestro municipio, los señores de C.C. no se lo creen, y ya no saben qué hacer para quedar bien.
Nunca se pensaban los monaguillos de C. C. en Los Realejos que el pueblo soberano, los iba a poner en su sitio; aquellos hombres y mujeres que nos gobernaron durante ocho años desde las filas de C. C. en este municipio, han recibido muy merecidamente el premio de nuestros habitantes. No se merecían otra cosa. Y el pueblo premia y castiga. Se lo dije muchas veces. Porque lo que no era lógico, ni de recibo, era aquella nefasta forma de gobernar y de hacer las cosas a las espaldas de la ciudadanía por muy sabios o inteligentes que fueran.
Ahora algunos, ya no saben cómo disculparse de sus muchos errores cometidos. Ellos que tan felices eran haciendo las cosas a su antojo, es ahora cuando se quejan y dicen sin sonrojarse que hicieron las cosas muy bien y que no entienden la derrota electoral.
Y yo dijo todo lo contrario, porque tengo derecho a opinar. Un alcalde tiene la obligación junto con sus concejales, a escuchar a los ciudadanos y ha, atenderle en sus sugerencias, y el señor Amaro Luis, en vez de escuchar, lo que hacía era taparse los oídos y hacerse el sordo. El hombre estaba pensando en Venezuela o quizás en Cuba, pero no; estamos en Los Realejos, un municipio con casi 6000 parados, donde el hambre ya toca en las `puertas de muchos hogares, y el alcalde y su séquito, muy campantes…pasaba de todo.
¿Qué más se le puede pedir a estos infelices nacionalistas? El castigo logrado en las urnas, fue merecidísimo. Y se lo digo así, porque ya somos mayorcitos y hemos dejado la teta. Ósea que nadie de C.C. en este municipio se extrañe del varapalo logrado el 22 de mayo en las urnas, porque tal y como se estaban haciendo las cosas en este municipio y desde el ayuntamiento, ya las gentes estaban hartas, pero no de comer, sino de aguantar tantas injusticias, desengaños y desprecios.
Ahora les toca estar 4 años en la oposición, y deben de admitirlo. Las visitas realizadas a diferentes medios informativos para decir que habían hecho un gran trabajo en Los Realejos, no le dieron el resultado que ellos esperaban. Ya la gente sabe que es hablar en democracia, y “el palo” que C.C. alcanzó en las urnas, fue muy bien logrado. Recuerden que en todas las mesas electorales del municipio, C.C. fue castigada, y el P.P. crecía. Confórmense con estar con 6 en la oposición y realicen un mejor ejercicio, mental y humano.
Me cuentan que algunos acuden a “Radio Realejos”, ya no sólo a lamentarse, sino a criticar indirectamente a quién en este periódico escribe, porque no tienen agallas para decir las cosas en la cara. Y desde mi condición de ciudadano, desde hace casi 40 años, he venido defendiendo a mi pueblo: Los Realejos, en este mismo medio y en otros, sin pedir nada a cambio. Ustedes los políticos nefastos, estaban cobrando un sueldo para trabajar por este municipio, pero las piedras están en el mismo sitio. La basura abunda por muchos lugares, y ahora el P.P. tiene que limpiar y barrer todo aquello a lo que ustedes desde el ayuntamiento, nunca le dieron importancia.
Ni “La Voz de Los Realejos” en la que tanto dinero del erario público sé gastaron logró impedir el veredicto. Ni tampoco los comentarios a favor de don Oswaldo de “Roger” ni las entrevistas en algunas televisiones colocando algodones donde habían espinas, lograron convencer al ciudadano, porque al que a “hierro mata, no pude morir a sombrerazo” como dice el viejo refranero.
Esperemos ahora ver, como actúa el P.P. y acepten la derrota si algo de demócratas llevan dentro, y cuando hayan transcurrido los cuatro años del nuevo grupo de gobierno, los ciudadanos hablaran democráticamente en las urnas, pero me da la impresión de que C.C. en Los Realejos y por mucho tiempo más, no se va a comer un rosco, y eso les remuerde la conciencia. Sino, al tiempo.