PP. GENERAL
INTERVENCIÓN DE CRISTINA TAVÍO EN NOMBRE DEL PARTIDO POPULAR EN LA SESIÓN PLENARIA CONSTITUTIVA DEL AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE.- 11 DE JUNIO DE 2011
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
(Fito Páez)
Gracias, señor Alcalde.
Compañeros de Corporación, queridos amigos, señoras y señores:
Mis primeras palabras ante la Corporación que hoy estrenamos son necesariamente de felicitación para quien ha conseguido conformar en este Pleno la mayoría que las urnas le negaron. No es este el momento más oportuno para valorar las virtudes o defectos de un pacto difícil de entender por la ciudadanía, diseñado en otra Isla e impuesto desde Madrid. Ya habrá tiempo para ello. Si me lo permiten, prefiero limitarme a expresar de forma pública y solemne mi reconocimiento a quien hoy ha ganado una votación que marcará el futuro inmediato de nuestra Ciudad.
Ante todo, felicidades, José Manuel; felicidades, señor Alcalde.
Te deseo lo mejor en esta complicada tarea que ahora comienzas.
Dicho esto, quiero que mi primer mensaje en el inicio de este nuevo mandato vaya dirigido expresamente a cada uno de los 25.858 parados de nuestro municipio, y a los más de 17.000 chicharreros que a diario sobreviven gracias a la generosidad de los bancos de alimentos y la acción social.
En nombre del Partido Popular, quiero transmitir el aliento y la esperanza a tantas familias que tan mal lo están pasando ahora mismo. Quiero llevar a todos un mensaje de ilusión, el mismo mensaje de confianza en el futuro que les habría transmitido como alcaldesa, y que dirijo a más de la mitad de nuestros jóvenes que buscan un empleo y no lo consiguen; a los padres desesperados que ya no saben cómo afrontar la situación en casa; a los jubilados que ayudan con su devaluada pensión al sostenimiento de la familia; a los autónomos y pequeños empresarios que han visto arruinarse sus negocios; a tanta gente sola en la ciudad, que ni siquiera tiene con quien compartir sus penas.
Ellos son quienes se llevan la peor parte de la crisis y el paro en Santa Cruz, y son ahora mismo lo primero para mí y para mis compañeros de Grupo; ellos ocupan nuestra mente y nuestros corazones las veinticuatro horas del día, y serán el verdadero motivo y razón de nuestro trabajo en el mandato que acabamos de estrenar.
Lo dije la misma noche de las Elecciones: a pesar de la victoria histórica del Partido Popular en las urnas, en realidad hay muy poco que celebrar en Santa Cruz. La difícil situación social y económica en la que se encuentra nuestra ciudad no da para muchas alegrías. Hoy añado algo más: aquel triunfo en las urnas que ningún acuerdo plenario puede borrar, solo podemos dedicarlo desde las filas del Partido Popular a honrar la memoria de los seis ciudadanos víctimas de la indigencia y la indiferencia, que fallecieron en nuestras calles mientras la sociedad miraba para otro lado y los políticos nos disputábamos un puñado de votos en la campaña.
Este grupo de indigentes fallecidos es el trágico y vergonzante símbolo de lo mucho que hay por arreglar en la ciudad, y de lo mucho que tienen que cambiar las cosas en Santa Cruz. Empezando por nosotros mismos, quienes nos sentamos a partir de hoy en este Salón de Plenos, porque sin autocrítica, sin humildad para reconocer los errores y sin sensibilidad para saber escuchar a la calle, difícilmente podremos arreglar las cosas.
Tenemos razones para ser optimistas, pero de nada servirá nuestra ilusión si cometemos el error de engañarnos a nosotros mismos. En mi opinión, la ciudad no vivía un momento como este desde la triste postguerra del siglo pasado, en aquel Santa Cruz con olor a salitre y petróleo, cansino y paralizado, que describiera con acierto Gilberto Alemán en su relato “Tiempo Sur”.
El reloj del Cabildo ya no desafina al dar los cuartos de hora, como narraba el desaparecido maestro que también formó parte de esta Corporación. Afortunadamente, los tiempos han cambiado, hoy las soluciones son otras, están al alcance de nuestras manos, y tenemos la obligación moral de ponerlas en práctica con urgencia.
Sinceramente, creo que hemos tocado fondo, pero estoy convencida de que no vamos a quedarnos ahí por más tiempo, porque tengo plena confianza en la capacidad de superación de un pueblo abierto, tolerante y liberal como el nuestro. Esta situación que vivimos tiene que terminar ya, Santa Cruz nos exige que cambiemos el rumbo de una vez por todas, y para hacerlo venimos al Ayuntamiento a luchar con todas nuestras energías, con igual intensidad en la oposición como en el gobierno.
Ya lo he dicho y escrito estos días: Las urnas hablaron en Santa Cruz, y en mi humilde opinión su mensaje fue muy claro. En primer lugar, el Partido Popular y una mujer ganamos por primera vez en la historia las elecciones en la capital; y en segundo lugar, los ciudadanos decidieron no otorgar la mayoría absoluta a ningún partido para gobernar en solitario. Tenemos que ponernos todos de acuerdo para construir la nueva mayoría que Santa Cruz necesita, y esa mayoría no es solo una cuestión aritmética.
Sigo pensando que es un error igual de nocivo excluir del entendimiento al partido más votado como a los grupos minoritarios, y seguiré trabajando para conseguir enmendarlo. Aquí dentro no sobra nadie, todas y todos somos necesarios, porque ninguna mano está de más cuando se trata de sacar adelante la Ciudad.
En las elecciones municipales y autonómicas del pasado 22 de mayo, el Partido Popular fue mayoritariamente elegido por los ciudadanos en Canarias para liderar la salida de la crisis y adoptar las medidas de impulso político, económico y social necesarias para que nuestra tierra recupere el terreno perdido en estos años. Los ciudadanos nos piden políticas claras y un giro programático que permitan generar un nuevo clima de confianza en Santa Cruz y en las Islas.
El momento es histórico por la gravedad de la situación, pero también por la oportunidad que los ciudadanos han percibido en la alternativa del Partido Popular para afrontar el futuro. Nunca antes un partido político había tenido en su mano la posibilidad de coordinar desde las administraciones territoriales una agenda de reformas tan ambiciosa, y nunca antes había sido tan urgente y necesario.
El cambio está ahí, lo escuchamos cada vez más fuerte en la calle, porque los ciudadanos tienen muy claro que la transformación que nuestra sociedad exige no lo va a parar ningún pacto en los despachos.
Desde el primer momento ofrecí un gran Acuerdo por Santa Cruz, basado en el diálogo, el consenso y la transparencia para gestionar la Ciudad, y mi oferta sigue en pie a pesar de los caprichos de las matemáticas. Creo que debemos hacer las cosas de forma diferente, tenemos que innovar en la manera de gobernar, debemos ser ejemplo para las personas a las que servimos, y aspirar a que todos los ciudadanos, de cualquier ideología o condición, puedan sentirse orgullosos de los miembros de esta Corporación.
Solo pongo una condición, aunque ni siquiera me gusta llamarla así: Si alguien está pensando en perder cuatro años en pleitos y disputas, que no cuente conmigo. Si alguien cree que no vamos a entendernos, debe saber que lo va a tener muy difícil para encontrarme enfrente y no a su lado, porque estoy decidida a entenderme con todos. La estabilidad en el Ayuntamiento es imprescindible, y haré lo que esté en mi mano para respaldarla.
Nos enfrentamos a cuatro años apasionantes para devolver a Santa Cruz todo su esplendor, y para conseguirlo tendremos que poner a Santa Cruz por encima de todo. La generación de empleo y la recuperación de la calidad de los servicios serán prioritarios para esta Corporación. Seguro que en eso coincidimos sus 27 miembros, y sobre esa unanimidad debemos construir nuestro nuevo gran acuerdo, por encima de pactos y repartos.
Las bases de mi propuesta las conocen ustedes porque son públicas desde el primer momento, y hoy mismo, al terminar este solemne Pleno, continuaré buscando la mejor fórmula para desarrollarlas.
Sigo pensando que es fundamental y prioritario realizar una auditoría que establezca el alcance real de la situación económica de la Administración Municipal al completo, con sus organismos y empresas públicas. Y no para buscar culpables o establecer responsabilidades políticas, que de eso ya se encargaron las urnas, sino para que todos sepamos con absoluta transparencia a lo que nos enfrentamos, y seamos capaces de acordar un Plan de Viabilidad Financiera para el próximo cuatrienio, basado en cifras reales y no en falsas expectativas.
Sigo creyendo que es necesario poner en marcha de un severo plan de austeridad en el ayuntamiento que empiece por nosotros mismos, reduciendo a la mitad los gastos políticos y poniendo todos los recursos disponibles al alcance del ciudadano; resulta urgente desarrollar un programa de medidas fiscales y administrativas de apoyo a la actividad económica de pymes y autónomos, para que nuestros emprendedores vuelvan a crear empleo en la ciudad; es igual de urgente sentarnos a consensuar cuanto antes el desarrollo del planeamiento mediante la revisión del Plan General, así como la superación mediante el acuerdo de los grandes retos bloqueados en el terreno judicial.
No quiero extenderme mucho más, pero antes de terminar quiero dar las gracias a tantas personas como me han ayudado a convertirme en la primera mujer que gana unas elecciones en Santa Cruz. Algunos han valorado este hecho como una auténtica proeza; otros, lamentablemente, ni siquiera lo aceptan todavía, pero yo prefiero verlo como un rasgo de madurez y normalidad democrática de un pueblo al que siempre han servido grandes alcaldes.
Quiero dar las gracias especialmente a mi familia y a la persona con la que comparto mi vida, porque sin su comprensión, generosidad y cariño tampoco estaría hoy aquí. Quiero dar las gracias a mi partido, a Mariano Rajoy y a José Manuel Soria, por confiarme esta hermosa tarea, sin duda la más reconfortante de toda mi carrera política. Gracias también a los militantes y a los muchos colaboradores que a lo largo de casi diez años han puesto lo mejor de sí mismos para ayudarme en este largo trayecto; desde el primero hasta el último, su aportación ha sido imprescindible, y me comprometo a seguir aprendiendo de ellos cada día.
Gracias a quienes nos precedieron en estos sillones. Gracias, a las mujeres que en el pasado intentaron ocupar la Alcaldía, porque su determinación también contribuyó a mi victoria en las urnas. Gracias a todos los grupos políticos aquí representados, y gracias, sobre todo, a los vecinos de Santa Cruz, tanto a los que nos dieron su apoyo como a los que no, porque haremos lo que esté en nuestra mano para ganarnos la confianza de todos.
Como dijo el alcalde Miguel Zerolo en su despedida, este tiene que ser el mandato de las personas más que de las obras y los grandes proyectos, aunque tampoco debemos renunciar a ellos. Demasiada gente lo está pasando demasiado mal en Santa Cruz, y nuestra querida ciudad necesita en estos momentos no solo diálogo, consenso y transparencia, sino también mucho sentido común, una buena dosis de sensibilidad y muchísimo, muchísimo amor.
Sinceramente, deseo que este matrimonio concertado y de conveniencia al que hemos asistido hoy sea capaz de superar las dificultades a las que se enfrenta, y como en la vida misma, que del roce surja el cariño, porque nuestra Ciudad necesita hoy más que nunca mucho cariño.
Y si alguien piensa que en Santa Cruz todo está perdido, lo siento, pero se equivoca. Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Muchísimas gracias.