VILLEROS ILUSTRES

Publicado en por laverapasoapaso1

SOR LUCÍA LEGARRE SÁNCHEZ

 

FOTO: SOR LUCÍA CON 87 AÑOS MARZO DEL 2008.

 

ARTÍCULO DE: Bruno Juan Álvarez Abréu

 

GetAttachment-copia-15.jpgEl cuatro de junio del 2011, a las 12 del día y en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de La Villa de La Orotava se rendirá un merecido homenaje del pueblo orotavense a la hermana de la Caridad de San Vicente de Paúl Sor Lucía Legarre Sánchez, en conmemoración de sus 90 años de vida y agradecerle los 63 que lleva entre generaciones de féminas de La Orotava.

Sor Lucía llegó al colegio de La Milagrosa cuando solo contaba con 26 años de edad y durante todo este tiempo ha dedicado de lleno su vida a la formación de muchas generaciones de orotavenses y de otros pueblos colindantes.

No solo se dedicó a la docencia sino como fiel seguidora de los principios de San Vicente de Paúl, también dedicó gran parte de su vida a favorecer a los más necesitados.

Es muy querida por todos los que le han tratado y ella siente un gran cariño por La Villa de La Orotava y sus habitantes.

De toda su trayectoria es de destacar su esfuerzo por la terminación del Colegio que encontró aún en obras, especialmente la Capilla del mismo.

Un servidor estudiaba el parvulito en el colegio de La Milagrosa, primero con Sor Catalina de origen cubano y posteriormente con  la inolvidable Sor Dolores oriunda de San Juan de la Rambla cuando llegó a la Villa Sor Lucía, hablo de los cursos 1956 -57 y 1957 -58, donde hice mi primera comunión en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán del ex convento dominico de San Benito, pues la capilla del colegio era muy pequeña para pernoctar a tantas gentes.

Y como homenaje a Sor Lucía me uno sinceramente como antiguo alumno del colegio donde ella trabajó en la docencia y en lo espiritual, con mi mujer Antonia María González de Chaves y Díaz y con mi hermana Josefina Álvarez Abréu (Fina), le dedico de todo corazón unos verso de  una santa española universal oriunda de esa campiña de Ávila  Santa Teresa de Jesús:

 

 

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.


Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

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