ART. DE GULAG

Publicado en por laverapasoapaso1

"Diario del Valle"

 

¿OPTIMISMO LOBOTOMIZADO?

 

ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara Rodríguez

 

1 LORENZO DE ARAEl pesimismo no es malo mientras no se arraigue en los ojos del alma. Las personas que se empeñan en desterrar a los pesimistas de su entorno acaban comprando la fidelidad de los comeculos, las manos de los sobadores, la sonrisa del súbdito, el silencio y la inclinación de cabeza del carnero. Así se practica muchas veces la peor política que puede ejercerse en un pueblo, en una nación.

 

Mi pueblo no debe caer en el pesimismo iletrado. Puerto de la Cruz dejó hace ya muchos años de ser una ciudad puntera. Se mantiene con vida y con la luz de la esperanza todavía encendida gracias sobre todo a la laboriosidad del pueblo y a la atención, a menudo tardía, de otras instituciones.

 

Cuando cierra un hotel, y ya van demasiados, cierra no solamente un establecimiento con personal y familias que dependían de él para vivir, pagar impuestos, pagar hipotecas y entregar un futuro a sus hijos. Con ese cierre se le pone un candado a la puerta del futuro de la ciudad.

 

Cuando se admite que la ciudad no es competitiva turísticamente, se ahonda en esa negrura organizativa y política de la que no sale la ciudad aunque se celebren elecciones cada cuatro años, o se reviente el mandato con una moción de censura y crisis de gobierno entre socios mal avenidos. Es la nada que todo lo ocupa y todo lo carcome.

 

Pero el pesimismo no debe ser desterrado. Si se hiciera, acabaría por implantarse el vasallaje más baboso, palaciego y cimbreante. Estaríamos sumidos en un optimismo festero y cargante. Y no es la callada por respuesta la salida más segura.

 

Lo que Puerto de la Cruz precisa no está en el quehacer político de ese ayuntamiento. Es en la sociedad donde está la respuesta. Una sociedad viva, participativa, crítica, formada, irreductible cuando se propone con televisión en directo la venta del alma al político por cuatro perras, por un trabajo, por un favor vecinal. La respuesta a tantos problemas no hay que ir a buscarla al despacho de Marcos Brito, de Sandra Rodríguez, de Sebastián Ledesma (si tiene despacho), de Lope Afonso, de Luis Miguel Rodríguez. En esos despachos, con los actuales políticos, o con los que les precedieron, en esas dependencias obsoletas y opacas no hay salvación posible.

 

Puerto de la Cruz está hoy condenado a vagar por un sumidero político que, salvo excepciones, es responsable de un letargo empresarial, cultural, económico y educativo que frena en seco el avance de un municipio que podría seguir liderando un sector vital para la generación de empleo.

 

El pesimismo (pragmatismo social) no es mal compañero de viaje. El optimismo lobotomizado es el que chupa la sangre, la poca sangre que hoy corre por las venas del ayuntamiento.

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