ART. DE GULAG
"Diario del Valle"
PUERTO DE LA CRUZ
ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara Rodríguez
Charlando con Salvador García en el programa La Luna de Teidevisión Canal, el periodista portuense dejaba clara una cuestión que, muchos olvidan o quieren ignorar: Puerto de la Cruz nunca volverá a recuperar el esplendor de otra época.
Podrá, eso sí, salir del ostracismo en que se encuentra. Incluso, gracias al voto, podrá instalar en el ayuntamiento a personas capaces, originales, trabajadoras, alejadas de la crispación, el rencor, la arrogancia y la paleontología política.
La ciudad tiene presente, y, como también dice el alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, un futuro inmediato y otro futuro que deberá protagonizar el vecino del municipio, y nunca el especulador, la persona que maniobra para mantener el desorden, el partido político que cree en la democracia pero también en la moción de censura para llegar al poder o para mantenerse en él a cualquier precio.
El vecino tiene en sus manos ese futuro que pondría en el abismo al partidillo que se conforma con la migaja, la genuflexión y la voz quejumbrosa.
Y ese mismo vecino puede culpar a la izquierda de haber destrozado, quebrado y sodomizado a un electorado que ya está asqueado ante unas siglas que no dicen nada; que no sirven para nada.
Sin playas en condiciones, sin auditorio, sin conciertos, festivales o actividades culturales de importancia, con la defenestración de muchos proyectos; sin ocio, con el cierre de hoteles y apartamentos, con una promoción exterior penosa y dubitativa, y con reuniones protocolarias y al servicio de los oradores caducos de instituciones turísticas sin fidelidad real en la ciudad, Puerto de la Cruz es una urbe que necesita, como el agua, reinventarse.
Y para reinventarse es menester apartar a los iluminados, a esos hombres y mujeres que se levantan todos los días proclamando que no es bueno el pesimismo. Hay que terminar con ese mensaje dañino, deshuesado y patentado por ideologías con encefalograma plano.
El pesimismo, posicionado en la realidad que se palpa, es la mejor herramienta para trabajar por un futuro brillante, posible y beneficioso para todos.
El esplendor, tal como dice Salvador García, no volverá. Pero el prestigio de Puerto de la Cruz es posible. La Orotava y Los Realejos están ahí para colaborar. El encanto de un Valle que sube enteros en la cotización del nuevo turismo, es el acicate para una ciudad antaño locomotora y hoy con ganas de volver a recuperar el liderazgo. Se puede, pero teniendo los pies en el suelo, alejados de los mesianismos, trabajando y unidos, pasando de la teoría a la práctica.