ART. DE GULAG
PUERTO DE LA CRUZ DESPUÉS DE VOTAR
ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara
Lo primero, lo que toca, sin más rodeos, es felicitar a Coalición Canaria tras la victoria electoral. ¿Victoria? Sí, claro. Es una victoria del partido dirigido por Marcos Brito ya que se convirtió en la fuerza más votada. Otra cosa es recordar que Coalición Canaria continua perdiendo votos. Espero que el actual alcalde ejecute a rajatabla los planes y consuma los cambios en la gestión municipal, porque sin ellos, el ayuntamiento terminará por cerrar las puertas, dejará de pagar las nóminas y arderá en el infierno de la impotencia.
La hecatombe socialista a mí me preocupa. No quiero que un partido que ha liderado muchos periodos de la historia democrática portuense se convierta en un ridículo espantapájaros. Los dirigentes de esa formación progresista tienen que recapacitar y, después del fracaso en las urnas, asumir las responsabilidades. El votante socialista prefirió otras formaciones. Ese votante no confía en la cara amable de un partido que puede quedar en fuera de juego permanente.
Los cuatro ediles del Partido Popular no confirman el despegue del partido conservador. Sigue lejos de sus mejores resultados históricos. Sebastián Ledesma no es el único culpable de una jornada electoral favorable para los intereses del PP, pero carente de eficacia a medio y largo plazo. No es el mejor camino para Sebastián y los hombres orquesta. El PP ha perdido la gran oportunidad. Con otra plancha, con personas más cercanas y más fiables, el PP estaría hoy saboreando una victoria muy similar a la conseguida en Los Realejos.
Y no puedo ni debo olvidar el papel brillante de Vecinos por el Puerto e Izquierda Unida. Más de mil quinientos votos para el primero, y más de ochocientos para el segundo, confirman que los dos partidos hablarán de tú a tú a los otros representantes en el consistorio.
Puerto de la Cruz, después de votar, sigue sumido en la crisis. Que el nuevo gobierno tenga muy presente la realidad de la calle y olvide para siempre los insultos, las maniobras sibilinas y las políticas barriobajeras, es el factor sine qua non para tener esperanza y no caer en el desaliento. Hablar, aunque parezca irrisorio, es la mejor herramienta si se quiere avanza