ART. DE GULAG
"Diario del Valle"
COMISTRAJO DEMOCRÁTICO
ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara
Llegó la encuesta del CIS y, ¡ala!, alegría en la sede, cabeza, cuerpo y alma de Alfredo P. Rubalcaba. Muchos mal pensados dicen que la preparó el candidato del socialismo siempre con la e de España en minúscula. ¡Ultraderechistas! El CIS tiene su credibilidad, su profesionalidad, sus gustos, sus debilidades, sus equivocaciones, y tiene que soportar también las mentiras de los españoles demócratas y tolerantes. Todas las encuestas son justas e injustas al mismo tiempo; verdaderas y falsas al mismo tiempo; creíbles y no creíbles a la par que limpias y corrompidas. Es lo que tiene vivir bajo el paraguas de la partitocracia hispánica.
Pero de repente salen otras dos encuestas y en dos periódicos de tirada nacional. La primera en El País. En el periódico socialdemócrata la diferencia del PP se mantiene en 14 puntos. ¡No me lo creo! Y lo que es más importante, la noticia no aparece reflejada en portada. O sea, que la esconden en una página interior para que los lectores, afines o no al socialismo zapaterista (como es mi caso) no estén el domingo paseando por plazas, playas, montes y calles semi desiertas, con la cifra muy metida en la cabezota.
La otra, esta vez en portada, queda impresa en La Razón. Y esta vez la cifra aumenta hasta los 16 puntos de margen a favor del partido de Mariano Rajoy.
Todo vuelve a la normalidad. Ya sacará El Mundo la suya, y ABC otra más, y los periódicos en Cataluña y las Vascongadas otras encuestas que deleitarán los oídos de esos partidillos con tantísimo encanto y poder en un sistema algo bipartidista pero ciertamente plegado a los intereses de los secesionistas.
Quedan cuatro meses por delante. Rubalcaba llegando con su coche a un acto. Mariano mandando que hablen los suyos y sin decir nada de nada, que es como ahora, al parecer, se ganan las elecciones. Rubalcaba metiendo dinero en un parquímetro. Rajoy ordenando que se reparta optimismo. Rubalcaba con barba, Mariano también con barba. Y, a veces, hasta el Rey, y hasta el príncipe también con barba. El día menos pensado sale de Cuba el bueno de Castro para darnos lecciones de cómo se ganan elecciones de verdad en una democracia de verdad: me refiero a la democracia española, claro, ¿verdad?