ART. DE GULAG
"Diario del Valle"
OROTAVA SÍ, ¿PUERTO DE LA CRUZ?
ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara Rodríguez
No hace muchos días, paseando por la calle San Juan, me detuve unos minutos delante del cine Chimisay. Delante de lo que queda del cine Chimisay.
Recuerdos. Muchas películas. Muchas tardes haciendo cola. Una calle casi siempre atestada de personas, con tiendas abiertas, turistas consumiendo, y el cine proyectando películas hasta la media noche.
En el presente queda el esqueleto. Una estructura que pone bien a las claras lo que es el presente de nuestra ciudad. Y esta afirmación no tiene nada que ver con el pesimismo que tanto acongoja y enoja a algunos políticos locales.
El esqueleto del cine Chimisay es el presente de una ciudad que todavía respira, sí, pero que ya no compite. Una ciudad atrasada, mal gobernada (desde hace decenios), arrinconada por los poderosos e incapaz de unirse para defenderse de los ataques y los desprecios.
No obstante, un portuense (yo) se alegra, y mucho, del éxito que viene obteniendo La Orotava. También Los Realejos, aunque este municipio en menor medida.
La Orotava lidera, es capital del Valle. Y lo es porque ha sabido hacer bien las cosas. ¿Envidia? No, no es envidia, es el reconocimiento a un pueblo que ha sabido trabajar, ordenarse, unirse y mantenerse en el punto exacto para recoger los frutos del trabajo bien hecho.
Mientras mi pueblo se ha estancado, La Orotava escaló posiciones. Y no sin dificultades. Ahí están los nubarrones que se ciernen sobre la ciudad otra vez capitaneada por Isaac Valencia.
Pero la diferencia es clara, notable, mayúscula. La Villa es capaz de hacerse escuchar. Tiene el poder para dar un manotazo en la mesa de cualquier negociación. La crispación política no ha impedido el desarrollo y, mucho menos, el progreso social, cultural y económico.
El éxito de La Orotava debería servir como ejemplo para los gobernantes (es un decir) que tiene la ciudad turística. ¿Por qué La Orotava sí y Puerto de la Cruz no? ¿Por qué La Villa está en el siglo XXI y nuestro pueblo añora tiempos pretéritos?
Paseando por la calle San Juan me detuve delante de un cine cerrado. La noche había caído. Pocos turistas. Escasa vida. A la cabeza llegaron imágenes de un tiempo mejor. Y no es pesimismo. Pero tampoco es mansedumbre. No es lo que quiere escuchar y ver el político (ponga el lector el nombre que quiera), que ayer, hoy o mañana, se adueñará del despacho más inútil, estéril y lento de una ciudad que reclama un cambio.
¿Cambio? Miremos hacia La Orotava, igual que La Orotava siempre ha mirado para el Puerto de la Cruz.