ART. DE UN VILLERO

Publicado en por laverapasoapaso1

"Diario del Valle"

 

 

 

CANARIAS EN CLAVE DE(L) SOL Artículos ecologistas 2000/2011

 

RECIBIDO DE: Agapito de Cruz Franco

 

El pasado 15 de septiembre la Librería del Cabildo en Santa Cruz Tenerife acogió la presentación del nuevo libro de artículos ecologistas: “Canarias en Clave de(l) Sol” de Agapito de Cruz Franco. En La Mesa disertaron sobre el mismo Omar Bordón, de “Libreando Ediciones”, sello editorial que lleva el libro, y Juan Antonio Martín encargado del diseño y enmaquetacion. Tras ellos, Manuel González Álvarez, actual Viceconsejero de Relaciones con el Parlamento –y antiguo alumno del autor, además de compañero ecologista con él en el grupo Naturaleza y Sociedad de La Orotava y en los últimos años Profesor junto a él en el IES La Orotava- sería el responsable de la presentación del libro, que a continuación se transcribe. Al final el autor, agradeció la presencia de todos ellos, así como la del público asistente, la atención del Cabildo de Tenerife por ceder una de sus instalaciones, y una especial mención al prologuista, Aureliano Marrero residente en México, y a la Imprenta Gráficas Echeyde de La Orotava, quien cuidó hasta el último detalle la impresión. Durante las próximas semanas el libro será presentado a su vez en otros lugares de la isla así como en el resto de las mismas.

 

 

CANARIAS EN CLAVE DE(L) SOL Artículos ecologistas 2000/2011

 

PRESENTACIÓN

 

Estamos de enhorabuena. Agapito ha vuelto a escribir un nuevo libro, editado esta vez por Libreando Ediciones, que lleva por título: “Canarias en clave de(l) Sol” y que, según nos adelanta en el subtítulo, contiene artículos ecologistas, escritos como articulista free-lance a lo largo de algo más de una década: entre el año 2000 y el 2011.

Por muchas razones que más tarde trataré de exponer, era necesario este libro y, por eso, es de agradecer que Agapito haya ordenado y organizado buena parte de sus artículos, para ofrecernos su original, sugerente, provocador y, siempre, muy personal punto de vista, de todo cuanto ocurre a nuestro alrededor, de todos los asuntos que han ido protagonizando el día a día de la actualidad en Canarias… y más allá.

Quienes seguimos el trabajo de Agapito conocíamos ya buena parte del contenido del libro (algunos recibimos hasta tres veces el mismo correo electrónico con sus artículos), pero echábamos en falta, repito, una necesaria reorganización de todo ese trabajo, que nos ayudara a contextualizar y poner en valor muchos de los aspectos que siempre han caracterizado su obra escrita, para, de este modo, poder captar todo su verdadero y profundo significado.

No es baladí esto último que digo. En primer lugar, quisiera resaltar uno de los pilares sobre los que se fundamenta el libro que hoy presentamos: la mirada globalizadora que se despliega en sus páginas. Es decir, Agapito habla de prácticamente todo: religión, política, educación, igualdad, ciencia, ecología, cine, sociología, carnaval, historia, feminismo, procesos electorales, administración, economía, energía, oceanografía, enseñanza, biología, agricultura, botánica, química, residuos, vulcanología, sexualidad, etnografía, transporte y movilidad… hasta poesía podemos encontrar en sus páginas.  Pero no lo hace con la pretensión del sabio o erudito de dar cuenta del estado último de las distintas ramas del saber; ni como funcionario que recita fría y memorísticamente los datos finales de una encuesta o una estadística, sino que lo hace ubicándose en el parapeto público del ciudadano de a pié, que vive de forma consciente y crítica los avatares en los que nos vemos inmersos de forma cotidiana y que reacciona y se posiciona cuando se le pretende hacer creer que otra realidad es imposible, que estamos, como el Cándido de Voltaire, en el mejor de los mundos posibles, y que debemos aceptar, sin rechistar, las innumerables y dolorosas cicatrices que, este estado de cosas, va dejando sobre las personas y el mundo. 

Otro aspecto que debemos recordar, si queremos entender el libro, y que, en cierta manera, viene a representar la marca de la casa, es que Agapito se posiciona y escribe desde la más absoluta libertad. Pregunta, sugiere, provoca, responde, reivindica, reflexiona, recuerda, solicita, propone, rememora, saluda, exige, homenajea, compara, critica, felicita y denuncia, es decir, actúa, desde su muy particular visión de la acción, sirviendo sólo a los intereses de su conciencia, pues no se le conoce afiliación ni dogma que anteponga a sus propias convicciones, si bien, es el mundo mismo de las personas, los animales y las plantas, los océanos y la biosfera: esa biodiversidad universal y cósmica donde todo empieza y todo acaba, su única frontera, los únicos límites ante los que acepta rendirse, entendiendo que, más allá, sólo haya espacio para el amor infinito, tal y como demuestra en los cinco últimos capítulos de libro, donde, como árboles rotos que han dejado de ser, hace un justo homenaje a quienes han pasado por su corazón, y por el de muchos de nosotros y nosotras, dejando una huella imborrable, cuya gesta hubiese sido injusto olvidar.

Agapito es capaz de transmitir en estos capítulos una vitalidad especial. Digo vitalidad porque traslada a los lectores una sensibilidad, una capacidad de mirar y saber guardar en la memoria, diferentes; llenas de cariño y asombro, de recuerdos y añoranzas que se mezclan en las teclas de su ordenador, con tal emoción, que es imposible no sentirse vivo ante tal descarga de buenas emociones.

Entrando de lleno en el contenido del libro, sin querer ser minucioso en la presentación, lo primero que observo es que Agapito pretende aprehender la realidad que nos rodea y, como veterano maestro que es, quiere compartir ese conocimiento, esas reflexiones en las que ha trabajado, para ayudarnos a nosotros: sus amigos, alumnos y ciudadanos en general, a entenderla mejor.

Pero como pretendía el filósofo y hermeneuta Hans-Georg Gadamer, Agapito no se conforma con entender, sino que quiere dar un paso más, quiere comprender. Y desde la comprensión, transformar, algo bueno que queda del viejo Marx.

Aunque conscientemente no lo haya planteado como objetivo principal del libro, subyace entre sus líneas la necesidad inconformista de vaciar, hasta el límite, el campo de las posibilidades, de las justificaciones y razones últimas que originan los acontecimientos, antes de adoptar una postura definitiva sobre los mismos. Agapito no denuncia sin antes haber conocido al milímetro el asunto que tenga entre manos; no plantea alternativas sin conocer a fondo los detalles de aquello que se cree susceptible de cambio. La aventura literaria que se propone es esa. Ir a la raíz de los problemas de forma seria y rigurosa, sabiendo que la exigencia moral que ello implica es altísima. No ve posible la política, sin ética. El reto, por tanto, es perseverar, resistir, avanzar sin hacer concesiones a la demagogia ni al interés particular. Ello supondría rendirse, por eso Agapito no puede dejar de escribir y de reflexionar, porque sería claudicar cuando aún no toca.

Traigo a colación una cita de Albert Camus, que decía: “nací a mitad de camino entre el Sol y la miseria. La miseria me ha impedido creer que todo está bien en la Historia; y el Sol me ha enseñado que la Historia no lo es todo”

A eso llamo su aventura literaria, a saber colocarse en ese punto intermedio, que ya los clásicos griegos definían como la virtud, y aguantar. Aguantar en difícil y efímero equilibrio, buscando una alternativa plausible. En este sentido, su atrevimiento es total. Lejos de parecer una actividad condenada al fracaso, su optimismo nos contagia, nos motiva, haciéndonos ver que vale la pena ser atrevido e intentarlo, cuando a nuestro alrededor han ido desapareciendo los referentes que la modernidad tardó tantos años en construir y donde el discurso dominante pretende distraer nuestra atención, haciéndonos creer que la Historia ha llegado a su fin habiendo alcanzado ya la cumbre del éxito, cuando tantas heridas siguen abiertas.

La década en la que han sido escritos estos artículos no es una década cualquiera. Descuidaríamos un aspecto fundamental en la comprensión del libro si no atendiéramos al contexto histórico en el que fueron elaborados. Una década fructífera en acontecimientos buenos y malos, pero también generadora de nuevos conceptos, nuevos significados y nuevos actores sobre el escenario del gran teatro del mundo. Y ahí ha estado el Movimiento Ecologista ocupando su propio espacio, desarrollando su amplia gama de actividades político-sociales, construyendo, ampliando y compartiendo su propio código, su propio lenguaje.

Agapito hace un repaso exhaustivo por los principales acontecimientos que han jalonado la actualidad canaria desde el ámbito ecologista. Lo hace repasando los principales hitos, pero, más allá de un simple cortar y pegar de lo recogido en las hemerotecas, plantea, y para mí es uno de los aspectos más importantes del libro, una reflexión sobre quiénes y con qué intenciones, han desarrollado dicha labor.

Lo hace atendiendo a dos variables: la primera de ellas recoge, como si de un inventario de especies autóctonas se tratara, lo que él mismo denomina Pilares del Ecologismo Canario, en el que hace un repaso histórico de los principales colectivos, movimientos, plataformas y foros que se han ido constituyendo en las Islas Canarias desde finales de los años sesenta del siglo pasado.

En esta exposición desarrolla una de las principales y más interesantes tesis del libro, la que trata de desgranar las razones que han provocado una transformación paulatina de los colectivos ecologistas en movimientos ciudadanos. O la asimilación de muchas de las tesis ecologistas por parte del movimiento ciudadano. Este recorrido ha sido posible teniendo que adaptar las estrategias y objetivos de los movimientos sociales de base ecologista, a los nuevos retos que han ido surgiendo en el horizonte. Son muchos los factores que allí se apuntan los que han provocado tal transformación: el empuje y protagonismo dados por una juventud sin complejos y sin herencias ideológicas que lastraran el nuevo andamiaje teórico del movimiento ecologista; la utilización de las nuevas herramientas digitales (las nuevas tecnologías y redes sociales) sobre las que se ha sustentado no sólo la comunicación y la información, sino también la capacidad de auto-organización y movilización; la mayor presencia en las instituciones políticas y, por consiguiente, el mayor peso electoral de la marca verde;  y, por último, el deterioro mismo del actual sistema, agudizado por la crisis económica, el desempleo, la crisis energética, la crisis alimentaria y la violencia sin fin (la guerra perpetua), que ha demandado nuevas recetas para la obtención de resultados diferentes.

En este caso, Agapito vuelve a ser valiente y no se muerde la lengua, pues entiende que no es oro todo lo que reluce. Que el fortalecimiento de este nuevo paradigma de la izquierda poscomunista y pos-social-liberal en el que cree, no está exento de viejos vicios que, con fina ironía unas veces, y contundente crítica, otras, no deja de señalar en su libro, lo que ha dado pié a un debate intenso que, más allá de las páginas que dedica al tema, se ha mantenido y multiplicado en la multitud de blogs, diarios, semanarios digitales y páginas webs en los que suele participar prolíficamente.

En este apartado, no quiero dejar pasar por alto algo que se señala en alguno de los capítulos pero que, a mi parecer, necesitaría un mayor tratamiento. Me refiero al desigual proceso vivido en las diferentes islas en cuanto al nivel de desarrollo y evolución del movimiento ecologista, digámoslo así, quedando por conocer las repercusiones que ello pueda tener a la hora de poder hablar de un Movimiento Ecologista Canario homogéneo que, bajo los mismos criterios, defina su posición, objetivos y estrategias. Se trata, sin duda, de uno de los mayores retos que tiene ahora planteado el movimiento ecologista en Canarias, que, guste más o guste menos, sea por una razón u otra, le cuesta mucho afrontar.

La segunda variable a la que me refería, tiene que ver con los principales acontecimientos que han jalonado la actividad y la preocupación del Movimiento Ecologista. Es el contenido que más espacio ocupa en el libro, haciéndose, también, no sólo un recorrido histórico por los mismos, sino que se rastrea las causas que los han provocado, las consecuencias derivadas y las actitudes de los agentes participantes (administración, partidos políticos, colectivos ecologistas, intereses económico-financieros, ciudadanos afectados,…), aportándose datos cuantificables, comparables, medibles, fechas… para terminar por ofrecer una alternativa posible a cada uno de ellos.

Aquí destaca el concepto de acción, según lo entiende Agapito y que, de forma magistral, describe el amigo Aureliano Marrero en el prólogo del libro. “Filosofía de la acción” emparentada con el activismo heredado del movimiento anarquista o ácrata, que transversalmente recorre todo el libro, convirtiéndose en condimento sin el cual, difícilmente podríamos entender no solo la obra escrita de Agapito, sino a Agapito mismo.

En definitiva, sin ánimo de cansarles, terminaría diciendo que se trata de un libro imprescindible. Un libro que viene a cubrir un espacio que tiene que ver con la actividad práctica y teórica del movimiento ecologista en Canarias y que, hasta la fecha, desde las altas instancias del mundo académico, poca o ninguna atención se le ha prestado. Es curioso cómo acontecimientos tan recientes como el 15-M empiezan a generar un número importante de publicaciones, desde ensayos hasta cómics, llenando la sección de actualidad de nuestras librerías, cuando, en realidad, se trata de un acontecimiento muy reciente que necesitaría de cierta perspectiva temporal para ser abordado con ciertas garantías, mientras que el movimiento ecologista en Canarias, después de medio siglo de andadura, con sus aciertos y errores, pasa desapercibido en el terreno de la investigación social, a pesar de la innegable huella que ha ido dejando en la vida política, social y económica de nuestras Islas.

Por tanto, “Canarias en clave de(l) Sol” se trata de un libro necesario para quienes se acerquen por primera vez y quieran conocer de cerca el mundo del ecologismo en Canarias y, necesario también, para quienes sentimos la necesidad de seguir profundizando en el mundo de las posibilidades o en las posibilidades de un mundo alternativo, que a otro ritmo, con otras prioridades, sepa entender el mensaje cifrado que pueda esconder la mirada de un gato, en la que, tal vez, se contenga la solución a los enigmas por resolver. Será esa la clave, la clave de Sol, desde la que entenderemos y comprenderemos mejor a Canarias y los canarios, al mundo entero y sus pobladores.

Muchas gracias.

Santa Cruz de Tenerife, 15 de septiembre de 2011

 Manuel González Álvarez

Viceconsejero de Relaciones con el Parlamento de Canarias

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