ART. PORTUENSE

Publicado en por laverapasoapaso1

LA LUCHA CONSTANTE DE LA RAZÓN PREVALECE...

 

ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros

 

1 Celestino González HerrerosSiempre hay personas que piensan que aquel que escribe pierde su tiempo, lo haga bien, regular o mal. Como si sus palabras se las llevara el viento y estuviera predicando en el desierto, si el tema le pareciese aburrido. Otros, piensan que para "predicar" ya otros lo hicieron; y con igual suerte. Hay muchos que no leen, y otros, si leen no saben hacerlo, no escuchan los mensajes... A nadie le gusta - este es otro tema - que les recuerden sus defectos y debilidades, su ignorancia, etc. La mayoría, por suerte, leen y saben leer, disfrutan cuando cae en sus manos un escrito transmitido con sinceridad, sensiblemente tratado con la mesura del diálogo amistoso. Fragmentos sentimentales copiados de la vida misma, episodios reales... y algún producto de la imaginación buscando acomodarse en la realidad. Cuando el que escribe se entrega en cuerpo y alma, para el solícito lector que atiende con respeto e interés lo que lee, surge entre ambos una comunión afectiva que genera comprensión. No es necesario ser un erudito, un gran escritor, para llegar al alma. A veces, de quien uno menos piensa, surge la sorpresa, me ha ocurrido a mí, en distintas ocasiones; y han llegado a emocionarme las palabras, las frases que he leído. No porque hayan puesto el dedo en mis llagas, es la forma de escribirlo, la forma vehemente y humilde de llegar y adentrar en el alma. Entonces he revivido algunos recuerdos sepultados ya en el olvido, cuyas vivencias han sido animadas, como si fuera ayer, por esa forma de expresar sus pensamientos, por esas oraciones mágicas, ese concierto sentimental hecho verbo, hecho luz y viento, esa unción espiritual que llega a embriagarnos de amor, a veces.

 

Cuando yo escribo - con mi modestia por delante - siempre pienso en alguien, pocas veces en mi mismo. Me enriquezco con las experiencias de los demás, aprendo a dicernir, y me ennoblezco probando el sabor dulce o amargo de la verdad que luego decanto en el mensaje.

 

Es muy grata la experiencia. Saber, al menos, que un par de personas te leen y captan lo transmitido, antes de naufragar en las turbulentas aguas de las dudas, del silencio, cuando tratas de identificarte con "ellos" y luego, te dicen: “amigo, sigue adelante” Esas personas son para mí la excepción, entre los demás, que me anima. Aquellos que mitigan mis dudas, cuando pienso que no sé llegar a donde deseo, que me pierdo en el azaroso camino de mi peregrinaje... Uno necesita saber, y no es vanidad, que le consideran, le quieren o simplemente, le conocen y reconocen los esfuerzos que hacemos, a veces, cuando escribimos para llegar con ello, a contribuir de alguna manera a despertar o incentivar en los demás algún interés por las cosas de la vida, el obligado y diario acontecer… Dar una forma especial a la virtud, al verdadero concepto, que merece, digamos, cada vez con más urgencia, las abatidas estructuras sociales; de los conceptos morales, ya casi perdidos. Del alud "inmoral" que se nos viene encima. Y el peligro que ello conlleva y va a afectar a las futuras generaciones. Ello suele preocuparnos, también a los que escribimos…

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