ART. PORTUENSE

Publicado en por laverapasoapaso1

"Diario del Valle"

 

CON RESPETO Y ADMIRACIÓN AL COLECTIVO SOCIAL PROYECTO HOMBRE

 

ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros

 

1 Celestino González HerrerosNo es necesario fingir lo contrario, ni maquillar la situación que a veces toca vivir. Ya es un hecho real, que hay que combatirlo con las únicas armas válidas, ellas son la constancia y el noble ejercicio de la buena voluntad. No desfallecer en ningún momento, ser perseverantes en la lucha y usar siempre la razón… Ejercer la voluntad que se traduce en insistir afanosamente, luchar contra el mal que trata de anularles para siempre y destruirle, primero a toda la familia, luego la propia personalidad del enfermo que se verá mermada poco a poco, hasta convertirles en pura escoria…

 

Es innegable y no imposible salir del agujero donde hayan caído. En necesario, si, buscar la ayuda necesaria en Centros especializados, Organizaciones que existen para ello, para ayudar al que desee salir del atolladero en que se hallen y liberarse del mal que les atenaza y les impide ser normales, sin las ataduras de los vicios, sin las cadenas que traten de ahogarles, como es el alcohol, las drogas de diseño, etc. Limpios de esas ligaduras repudiables y viciosas que no les dejan progresar y anulan todos los valores humanos que posean.

 

Bien es sabido que la ignorancia juega un papel nefasto en la lucha contra ese fantasma social, es la creencia del enfermo, en pensar que no es creíble, pensar que no pasa nada…Como si fuera normal entregarse al vicio, aún sabiendo el daño que les hace y las tristes consecuencias que se derivan posteriormente. Creen que las familias no sufren con ello, los padres, hermanos, conyugues e hijos… Es patético ver en los niños, en sus ojitos, su tristeza reflejada, porque ellos saben mejor que nadie, del trágico problema que están sufriendo. Ellos callan, pero en realidad son los que más sufren, a quienes más les duele ver a ese padre o hermano, corroído, moribundo, inservible, en los pasillos del dolor, de la vergüenza y del desprecio casi generalizado. Ellos callan delante de ese ser querido, pero cuando están solos lloran desconsoladamente y sin que nadie les consuele, ni les oigan. Los demás hablan,, buscan soluciones, hacen proyectos, pero la madre, igual que el niño, son los que en realidad se consumen y más sufren tal tipo de desgracias; y el enfermo parece ausente, no es capaz de calcular la dimensión del problema que a todos, en distintas formas, a todos afecta y les daña. No son capaces de calcular ese daño, pero si, existe en ellos la necesidad y el deseo de hallar ayuda. En realidad desean rehabilitarse y compensar a sus familias del sufrimiento que por culpa del vicio les hayan causado.

 

La lucha hay que resistirla, que prevalezca siempre la dolorosa imagen de la familia, nada hay más importante, la familia y la propia vida. Conseguir rehabilitarse en comunidad, entre compañeros que estén sufriendo las mismas desgracias… ¡Es seguro que despierta la razón!

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