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Publicado en por laverapasoapaso1

"Diario del Valle"

 

 

LUCAS, EL DE LA PLAYA

 

ARTÍCULO DE: Evaristo Fuentes Meliá

 

1EVARISTO FUENTES MELIÁNA veces ocurre que fallecen repentinamente algunos seres cercanos, no allegados pero que son frecuentes en tus vivencias gratas. Este es el caso de Lucas, que regentaba uno de los bares que hay a ras de la arena de una playa muy romántica, donde a veces voy muy de temprano. Cuando todavía algunos de mis amigos comienzan a desperezarse en sus camas boyantes, yo ya me he dado un gratísimo baño de playa. Lucas, antes de empezar la faena de su diario laborar, se pegaba un baño cada mañana alrededor de las 10. Era un nadador nato, se iba lejos, adentrándose en el mar de su mini bahía norteña, que tiene muy gratos rincones bajo la nube benefactora. En sus bancos de piedra prefabricada a la sombrita, me refugio a leer la prensa, lejos de los rayos implacables de un sol que te asa la piel, aunque la mayoría de gente se somete exageradamente a sus implacables rayos, dejándose llevar por típicas y tópicas propagandas de “sol y playa”, que llenan la  piel de manchitas cancerosas.

     A Lucas lo vi la última vez el año pasado a principios del otoño, como siempre en su tempranero baño diario y luego en su faena. Era más bien grueso y sesentón. Pero un buen día va y  se saca el cupón de la ONCE, total 70 mil euros, o séase, casi 12 millones de pesetas.  Optó en consecuencia por retirarse y traspasar a otro el bar de la playa. Pero un mal día de esos en que liquidaba mobiliario y enseres de esta su pequeña empresa, se cayó por la escalera y tuvo que ver al traumatólogo, y ¡qué mala pasada!, aparte de la fractura, le detectaron casualmente en una auscultación rutinaria un cáncer de estómago. Este verano noté su ausencia. Pregunté a los nuevos concesionarios del bar y me dijeron que vivía convaleciente en un apartamento allá arriba, junto a la carretera que baja a la playa y desde cuyo apartamento se ven la arena y las olas tan queridas por Lucas.  El viernes pasado, día 30 de septiembre, fue su sepelio en la parroquia principal del pueblo. Lucas se fue y, en mis eternas  dudas sobre si existe la otra vida, me imagino que la buena vida que se daba Lucas no creo que pueda mejorarla en la otra si la hubiere. Y es que Lucas gozaba en una playa que sigue siendo familiar, y que gracias a Dios no la ha ‘inundado’ el avasallador turismo de masas.

                                                                                        

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