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Publicado en por laverapasoapaso1

"Diario del Valle"

 

 

 

LAS PELÍCULAS DE LA TELE, LA LUJURIA Y LA GULA

 

ARTÍCULO DE: Evaristo Fuentes Melián

 

    1EVARISTO FUENTES MELIÁNDiversas películas antiguas de considerable calidad,  algunas de ellas consideradas de entre las mejores en la historia del cine, en especial norteamericano, las están echando por algunas cadenas de TV en abierto. Pero sucede que varios grandes defectos detecta el cinéfilo del montón (yo) en esta manera de  proyectarlas. A saber:

La oferta es tan surtida y abundante  que no le da tiempo a uno a programarse, ni siquiera un par de ellas  a la semana, que es el ritmo que yo recomiendo para poderlas gozar en todo su esplendor y con toda intensidad. Tienen el vicio las cadenas de TV privadas de cortar la proyección sin avisar, muchas  veces en medio de cualquier interesante secuencia de la peli de marras, seguramente para aprovechar hasta las milésimas de segundo en la apabullante y abotargante publicidad. Y además cortan definitivamente al salir la palabra FIN o THE END,  con lo cual los títulos de crédito y letreros con la música de la banda sonora  del final, muchas veces imprescindibles, quedan cercenados, cortados, censurados. Pongo dos casos en reposiciones recientes de excelentes películas de distinto género: el corte final -- ¡inmisericorde! -- de la pegadiza pieza musical de “El golpe” (1973) y el de “Sentido y sensibilidad” (1995). De esta manera, valga  la comparación con lo sexual, el auténtico cinéfilo se queda cual si fuera un ‘coitus interruptus’,  puesto que es fundamental – según nos enseñó a los de mi generación el doctor en sexología aplicada en el cursillo prematrimonial—aprovechar hasta el último instante después de remontar y salir del apogeo(s) o clímax(s)…

La interrupción de las películas,  para dar paso a una desaforada sarta de anuncios de hasta 15 minutos, es tan sorpresiva y abundante que–volviendo al símil del lujurioso mundo de Eros, el dios griego del Amor--uno se queda asustado, se le disminuye la atención y se le baja la pasión (eréctil) y, por fin, se le escapan hasta las ganas de seguir… gozándola… Es como ponerte delante un buen plato de marisco africano y quitarte el plato cuando te queda por saborear  el último bocado, que es el que más gusto te da.

    En fin: ustedes perdonen mi poco sutil manera de expresarme.

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