LOS REALEJOS AL DÍA
“FRONDOSA COMO LA ÑAMERA” ENVIO PARA SALVADOR GARCÍA
ARTÍCULO DE: Esteban Domínguez
Se nos fue Mª Rosa Alonso. Y nadie mejor que Salvador, sabe analizar el valioso trabajo de una mujer de su talla humana. Salvador sale como era la centenaria lagunera. Con voz potente como el mar de fuerte en El Penitente, ella describió perfectamente “La Ñamera” de la Plaza del Charco. Salvador que todo lo conserva, nos sorprendió con este resumen de un pregón que pasará a los libros.
Allí estaba junto a ella el alcalde, don Salvador García Llanos, y muy atento nuestro estimado director de EL DIA, don José Rodríguez siguiendo a la pregonera. Observando aquel discurso que tuve la suerte de ver por televisión.
Se nos fue Mª Rosa Alonso. Muy apreciada por el historiador don Guillermo Camacho. ¡Cuantas cosas contaba don Guillermo de Mª Rosa Alonso!. Dos escritores, dos historiadores que viven en el recuerdo y en nuestras mentes.
Columnista dominical de EL DIA. Con gárvio y valentía, decía lo que su corazón le dictaba… no había otro revés. Y Salvador con su amorosa y brillante pluma, supo poner a la escritora, en lo más alto del Teide. Como ella se lo había merecido.
Hoy notamos su ausencia, pero la tenaz pluma de García Llanos que lo domina a la perfección junto a su oratoria prodigiosa, nos ha hecho recordar muchos importantes trabajos que no pueden quedar dormidos amigo y “viejo” periodista, afable y cordial donde los haya; tu siempre nos sorprendes con ese peculiar modo de decir las cosas. Eres lo mejor de la oratoria viva y la palpitas. Eso se te nota hasta cunado jiras la cabeza.
También a ti, el Puerto te debe mucho de lo que res y lo has sido. Nosotros seguimos aprendiendo de los grandes maestros como tú y como Mª Rosa Alonso, porque ella no ha muerto, ella vive en el corazón de los canarios de bien, y en especial en el tuyo porque tu la comprendiste y nos la haz enseñado a comprenderla aún estando en Madrid.
Y tuve la gran ocasión de hablar con ella desde una gasolinera de Los Realejos, oyendo los consejos de don Guillermo Camacho. Año 1991. Aquella voz un tanto honda, me supuso una sorpresa. Voz firme pero amable y confortable. Perdóname pero lo que hablamos no lo puedo comentar ahora. Lo que si te puedo decir que fueron 7 minutos de gloria para mí.
Y ya finalizando, te diré que esta foto me gustaría tenerla, como los marinos el escapulario de la Virgen del Carmen.