LOS REALEJOS AL DÍA
"Diario del Valle"
DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN: ZAPATERO – ROJOY
ARTÍCULO DE Esteban Domínguez
Nada nuevo en el campo de la política nacional, que no sea el pan de cada día. Hoy un día
más en lo que hemos visto lo mismo de lo mismo, pues ni Zapatero ni Rajoy, saben qué camino tomar, mientras tanto el paro sigue, las pensiones se congelan, la crisis esta más viva que nunca, el fracaso del poder se alimenta del bolsillo de los españoles y la vida sigue…
Todos seguimos igual que cuando el señor Moratinos. Nos anunciaba que la crisis era solo un repunte sin consecuencias para la economía española en aquel inolvidable cara a cara, con el señor Pizarro. Y como el tiempo pasa, muchos españoles confiaban en las palabras del ministro y ya ven en que hoyo más profundo nos metió.
El debate del pasado martes 29 de junio sobre el estado de la Nación, sólo sirvió para la crispación y la crítica que sacaron al día siguiente los medios informativos escritos, porque los ciudadanos seguimos en el mismo carro de la incertidumbre y la desconfianza. No vemos nuevos horizontes y creo que ya la enfermedad es mayor que el remedio.
Notamos a un Zapatero agónico y preocupado porque su barco se va a la deriva, y un Rajoy que aprovecha en bache para galopar y machacar a un gobierno en el que la gran mayoría de los españoles, ya no tiene la confianza que obtuvo en el 2004. Miremos a las recientes elecciones municipales y verán en varapalo que se llevó el PSOE. Unas siglas donde sobra la “O” de obrero y casi la “S” del socialismo. Un partido que va perdiendo credibilidad, y un gobierno que no está a la altura de las circunstancias ahora mismo.
El debate sobre el estado de la Nación es el ovillo de hilo que se enreda y parece no tener fin, pues ni gobierno ni oposición parece o dan la impresión que no saben cómo sacarnos del arroyadero en el cual vivimos los españoles.
Será el último de esta legislatura, y es una pena que comedias como esta no se repitan con más frecuencia.
Las acusaciones entre ambas fuerzas políticas endurecen aún más, la desconfianza de los españoles en unos tiempos en los que el gobierno ni encuentra la varita mágica ni el metro de medir que ahora mismo necesita España.