UN NORTEÑO

Publicado en por laverapasoapaso1

COLOMBO

 

ARTÍCULO DE: Evaristo Fuentes Melián

 

1EVARISTO FUENTES MELIÁN     Falleció recientemente a los 83 años, el actor Peter Falk, cuyo principal papel fue el protagonista de la serie policíaca del teniente Colombo con su inseparable gabardina. Fue premio Oscar y Emmy (los Oscar de la tele) con candidaturas varias veces. Me he encontrado hace poco en la tele con la serie de Colombo. Me recuerda a personajes de la geografía humana de los pueblos tinerfeños de los años de posguerra, en concreto del mío, La Orotava. Había  leguleyos sin título, con vocación detectivesca, desarrapados y macilentos, incluso portando una ajada gabardina, que pululaban por la plaza pública más frecuentada y daban consejos a quienes se los pedían por andar metidos en temas de juzgado. Uno en concreto de estos leguleyos, abogado de afición que no de titulación, iba mal vestido y mal lavado por el pequeño mundo urbano de nuestra Villa. Al final de los años de su vida, caricatura paródica de Colombo, se sentaba en un banco de listones de madera de la plaza del kiosco, y dejaba en un rato todo su alrededor lleno de lamparones. En otro orden de cosas y otro estatus social de mayor rango, había también licenciados en Derecho, que iban por el mundo campechanamente, aunque tenían más  perras que un torero. Y viene bien el símil, puesto que de torear a la Justicia es el oficio de estos, en casos, manipuladores artesanales de la Ley.

 

    Al inspector teniente Colombo lo vi recientemente de nuevo por la tele en abierto, en un episodio de antaño. El policía Colombo logra descubrir al culpable de asesinato, engañándolo y haciéndole caer en la trampa como testigo de cargo de sí mismo. Casi nada; Sherlock Holmes a su lado, un principiante.

 

   A Colombo lo admiré como antihéroe, si lo invitaban a una copa pedía zarzaparrilla, una bebida refrescante,  con su ojo de cristal y su gabardina raída y sucia. Tenía un andar medio escorado, entre humilde y socarrón, muy típico de la gente de campo en nuestros lares.  Colombo fue las delicias de los perdedores natos, entre los que tuvo infinidad de fans.  Que le vaya bien en el más allá, y a ver si descubre a algún ángel malo camuflado de ángel bueno -- que tanto abundan en este y, supongo, en el otro mundo -- para mandarlo en sentencia firme al infierno de cabeza y sin remisión.

 

                                                                                                  ESPECTADOR  

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