LOS REALEJOS AL DÍA
"Diario del Valle"
NTRA. SRA. DEL CARMEN: EVOCADORA DE NOSTALGIAS Y RECUERDOS
ARTÍCULO DE: Esteban Domínguez
La vida del hombre, está hecha de sueños y recuerdos, de ideas y proyectos y hasta de plenas esperanzas. Y todo su presente cimentado sobre pensamientos con ilusión de futuro. De un amplio futuro.
Abajo, tocando las finas arenas de nuestras playas y frente al mar, la barca espera la tranquilidad de las olas, mientras arriba en la Villa tibia y riente, un apretado número de palomas, lo surcan en son de paz, abriendo sus alas al sol y a la suave brisa.
Y mi barca dormida se queda en la arena,
sus redes vacías esperan zarpar,
remos abatidos por las fuertes olas,
contemplan con calma el poder llegar...
Por Los Realejos que bien se asoma a la ventana del Atlantico cercado, vemos como un velero reluciente quiere hacerse presente en nuestras vidas. Una luz de blancas velas y viejas redes, con olor a yodo y a sal, purifican nuestros ánimos abatidos, porque todos en Ella piensan.
Por estas calles de viejo barrio de San Agustín, tierra de frailes y monjas, en las que no olvidamos las del Terrero, San Agustín, García Estrada, El Puerto, la de La Virgen o Las Tenerías, que formaban ese siempre recordado "nudo marinero" o de las procesiones, eran en otros tiempos, lugares de expectantes devotos Carmelitas, pues estas vías repletas de forasteros y realejeros, esperaban el paso de la sagrada imagen a hombros de los marinos. Tierra aquella sonora, y tan presente en nuestras vidas.
Y por estos sitios sagrados, la mirada del forastero devoto se extendía sobre la llanura de la finca de Los Príncipes, y chocaba con fuerza en los verdes y frondosos Ris cos de Tigaiga como telón de fondo. Abajo, casi tocando la blanca espuma de la ola y sus tiernos encajes, todo un alarde de mar roca y nube ante el inmenso horizonte queriendo unir cielo tierra y mar. Todo ello se convierte en verdaderas avoras del tiempo.
Por estos pagos, el sol radiante y generoso, acariciaban nuestras costas y sus santas piedras, y le da complaciente ese toque marrón rojizo que junto al blanco caserío, hacen de Los Realejos una ola petrificada. Tierra ésta donde el mar extiende el poderío de su fuerza, para luego dormir mansamente sobre la arena negra de nuestras recoletas playas.
Campanas del Carmen, que a los dos Realejos.
-cada uno en un hombro, y la vista en ti-,
constantes milagros de marinos viejos,
tiñeron de azul su mejor rubí.
Ecos de campanas se oyen de lejos,
la Virgen del Carmen quiere allí acudir,
remando en su barca de blancos espejos,
en las grandes olas de nuestro sentir.
La memoria se entristece al recordarlo: las "piánas" más lustrosas del Realejo, dejaron de llamar debido al fuego, y el sonido de su alegre repicar campanero de cada miércoles, allí perdieron, y Los Realejos que es pueblo mariano por los cuatro costados, siente una gran devoción por la Virgen del Carmen. Y desde tiempos lejanos, el cariño por esta sagrada imagen se ha estimado no sólo por los tres municipios del Valle, sino además por todo el Mundo, y Ella ha sido considerada como abogada y protectora de los náufragos y tempestades por los marinos y pescadores.
La devoción oficial en España a esta advocación mariana, se inicia por una Real Orden del lejano año de 1901 que proclamó a la Virgen del Carmen patrona de la Marina Española. Y otra orden de 28 de junio del mismo año, se declaró FIESTA MARIANA el 16 de julio, día de su Onomástica o Festividad Litúrgica.
El recordado Papa Juan Pablo II decía que en nuestra Patria había cuajado maravillosamente esta devoción. Y en uno de sus múltiples mensajes, decía: "No os oculto mi admiración y mi emoción cuando he visto palpitante, en tierras del muevo continente, la devoción a la Virgen que, junto a la LUZ DEL EVANGELIO, sembraron los españoles", -y añadía-, "esta devoción mariana no ha decaído a lo largo de los siglos en España, que se reconoce como tierra de MARÍA".
Pasa el tiempo inexorablemente y la vida sigue: el creyente busca la senda más segura para llegar a María, porque Ella, es refugio de los que sufren las injusticias de un amplio número de hombres apasionados por el poder, sin pensar que este Mundo lo mueve sólo un Ser Supremo, al que le debemos la vida, y que el hombre nace y muere por mucho que pretendan dominarnos las fuertes corrientes egoístas del "poderoso" dinero.
Y María de Nazaret tan llena de humildad, se manifiesta como Madre de la Iglesia y del hombre fiel y creyente, y és Faro de Fe y Luz permanente de todo cristiano. Ella, la Consoladora, será siempre la vigilante de nuestras vidas cristianas. El refugio de los que sufren y un remanso de paz para los que la buscan de todo corazón.
El mes de julio en Los Realejos nos invita a festejar a María Reina y Madre. Y en San Agustín, lugar de conventos devorados por el fuego, la Efigie de María del Carmen, tantas veces contemplada por escultores canarios de la época, sirvió de modelo para quienes trabajaban la madera y la policromía. Ella que fue esculpida en unos de los mejores talleres de Italia, donde los escultores más famosos se prodigaban, tuvo por destino el Realejo Bajo. Los frailes del convento de San Juan Bautista empeñados en dotar a su convento con las mejores piezas y joyas, la adquirieron, y en los altares de la capilla conventual se llegaron a exponer las más apreciadas esculturas.
En difinitiva y por el fervor que despierta esta imagen de Ntra. Sra. del Carmen de Los Realejos, Ella está considerada como unas de las joyas más valiosas de la Diócesis Tinerfeña.
Que las fiestas en su honor, y sus actos religiosos y populares, aumenten al sentir primitivo de la población de aquel viejo Realejo de Taoro como antaño. Hoy totalmente transformado, pero donde aún queda algo de tantas viejas nostalgias y recuerdos junto a esta venerada imagen Carmelitana. Patrona de los hombres del mar y de los pescadores. Patrona del Valle de la Orotava y Alcaldesa Honoraria y Perpetua de la Villa Histórica de Los Realejos.
La Octava del Carmen en los Realejos ha sido y seguirá siendo, todo un clamor unánime por las calles ya citadas. Ella, la bendita entre las mujeres, nos dará la fuerza y llenará de gozo nuestros débiles corazones. Y Ella volverá a ser aclamada por los marinos del Puerto de la Cruz y sus fieles devotos, como Reina, Señora y Soberana del Cielo la Tierra y el Mar.