UN NORTEÑO

Publicado en por laverapasoapaso1

GILBERTO ALEMÁN (BREVE RECOPILACIÓN)

 

ARTÍCULO DE: Evaristo Fuentes Melián

 

 

1EVARISTO FUENTES MELIÁN

Gilberto Alemán fue un periodista excepcional -- un animal periodístico, tal como lo califica Salvador García -- que trabajó intensamente en varios periódicos, radio y televisión de las islas; fue autor de casi un centenar de publicaciones y también dramaturgo. Y pasó por una etapa de político alborotador, le gustaba llamar la atención. No sabía yo de su viaje obligado al exilio, la diáspora  venezolana, por un corto espacio de tiempo (1978). Sí sé que algunos políticos de alto copete como él se apuntaron, en la cúpula, al nacionalismo rampante del tardofranquismo. Gilberto fue en las primeras de elecciones municipales (1979-83) edil de UPC (Unión del Pueblo Canario) en  el ayuntamiento de Santa Cruz, haciendo de su capa un sayo y de su poltrona un lugar para la discordia, atosigando a los de  la derechosa fibrilar, como lo era y sigue siendo Tony Bello,  el eterno edil santacrucero que ahora llora su óbito contando edulcoradas y suavizadas anécdotas ‘gilbertianas’.    

   Gilberto era, desde mi ínfimo punto de vista, un punto filipino, un tío altanero y distante. Por mi innata timidez, nunca conseguí dirigir la palabra a Gilberto Alemán. Mas tengo en mi biblioteca y hemeroteca privadas algunos textos suyos que he recopilado. Haré un comentario breve, empezando por los más trágicos y terminando por los más alegres.

Crímenes históricos

     En su ‘Crónica Negra’ dominical en el periódico La Opinión de Tenerife (16 septiembre 2001), Gilberto cuenta tres crímenes. Pero me concentraré en uno que afecta a mi comarca de residencia: el de Janes William Morris, encargado contable del señor Read, empresa de Tomas Miller. Morris fue asesinado en 1878 (hace ahora 133 años), por dos individuos que casi consiguieron el crimen perfecto: lo depositaron directamente en la sepultura abandonada propiedad de un aristócrata de doble titulación, marqués de San Andrés y vizconde del Buen Paso, en el cementerio católico del Puerto de la Cruz. Pero los nervios en tan intrincada operación les jugaron una mala pasada: con las prisas y la nocturnidad, dejaron caer apresuradamente la losa de  mármol de la mentada sepultura, con tan mala suerte que se fisuró y se hizo una ligera rendija por una esquina. Días después, en otro entierro, un ciego — ¡qué relato más morboso! — lo descubrió por los olores que el cadáver  desprendía por aquella rendija.  Los dos reos de culpa asesina fueron ejecutados cerca de donde hoy se ubica el campo de futbol del Peñón, con asistencia— ¡horror!-- de público, hombres, mujeres y quizá niños también. Los vecinos portuenses, tan dados a la chanza, en este caso no exenta de humor negro, le inventaron unos versos de muchos bemoles. No me resisto a reproducirlos:

“Di, Morris, ¿de qué te quejas? / Si de mísero empleado / y pobre súbdito inglés / nosotros te hicimos gente / y un católico decente / convirtiéndote de paso / en marqués de San Andrés / y  vizconde del Buen Paso”.

 El atentado contra Franco

    El día de las Alfombras del Corpus de La Orotava, en junio de 1936, se  rumorea que hubo un atentado contra Franco. Tiene sus más y sus menos. Yo, personalmente, no me lo creo; la versión de Gilberto la publicó Diario de Avisos (29 junio 1992) y yo modestamente la apostillé: “rumores sin fundamento, de un intento de atentado”. Otras plumas --Juan del Castillo, Andrés Chaves y, últimamente, Agustín González-- lo comentan, dándole algo de fantasía.  Pero no hay pruebas fehacientes.

Gobernadores

    La biografía de algunos de los gobernadores civiles – popularmente llamados ‘poncios’-- que pasaron por Tenerife, tiene visos de humor, lisonja y cachondeo. La biografía que excluye toda posibilidad de haber sido la de una persona normal, es la del gobernador Orbaneja. El camarada Vicente de Sergio y Orbaneja fue designado, aún sin terminar la  guerra de 1936-1939, gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife. Tenía visos de orate este personaje, y los disparates fueron varios, de tal modo que ya cesado y sustituido por el camarada Saldaña, el pueblo de Santa Cruz se inventó una copla que sin duda sería primer premio en un concurso de poesía festiva político-social: Fue ésta:

“Si el camarada Saldaña / viene a repetir la hazaña / del camarada Orbaneja… / que la virgen nos proteja / viva Franco, Arriba España”

   También estuvo de gobernador civil en S.C. de Tenerife Carlos Arias Navarro, que por cierto visitó el colegio Salesiano de San Isidro de La Orotava cuando yo era alumno, en noviembre  de 1953. Tiene Arias una jugosa anécdota.  Hablaba poco, y por ello los comerciantes de la calle del Castillo, que entonces era estrecha y por ella pasaba el viejo tranvía,  le pusieron el apodo de ‘Belinda’, por la protagonista mudita de una película del mismo nombre que era un dramón.  Enterado Arias de la bromita por su secretario particular, mando a llamar a los comerciantes: “que vengan mañana, que van oír a la mudita…”  Los empapeló a todos, o casi, pues estaban, más que menos, ‘embarcados’ en asuntos del estraperlo, que llegaba en las llamadas ‘lanchas rápidas’.

Tom Hernández.

    Tom Hernández fue un actor nacido en el Puerto de la Cruz, que fijó su residencia en EEUU, San Diego de California. Tom venía de vacaciones al Puerto de la Cruz los últimos años de su vida (falleció a mediados de la década de los ochenta). Fue durante más de treinta años el rey y animador de la fiesta de ‘Dom Diego’, de aquella ciudad californiana.  Gilberto le dedicó unos párrafos (Diario de Avisos, 15 noviembre 1988) y pidió más información, que yo se la facilité—aunque no sé si le llegó--  a través de una de mis cartas al director (DA, 10 diciembre 1988).

 El zorrocloco  

     El 21 de junio de 1988, Gilberto le dedica un artículo de “El Granero “(Diario de Avisos) al zorrocloco, un personaje típico que cuando su mujer estaba de parto compartía  con la  parturienta los calditos de la gallina sacrificada para  la ocasión. Se pasaba el día acostado rezando, para librar a la parienta y a la criatura  de los malos espíritus.

 Las canciones de la calle en la niñez

    Dedica Gilberto Alemán un reportaje a las canciones de su niñez (La Opinión de Tenerife, 10 diciembre 2006). Reproduzco parte de una de ellas:

“Santa Maria / que mala está tu tía/ con que la curaré / con un palo que le dé/ ¿dónde está el palo? / al fuego lo eché”…

Conferencia

Gilberto pronunció en el Instituto Hispánico portuense el 21 de julio de 2009, en el marco del ciclo “Premios Canarias”, una conferencia titulada: “El turismo de otros tiempos”, a la que no tuve el gusto de asistir, pero de la que guardo el texto completo.

       He pretendido hacer una recopilación somera del laborar en las letras de Gilberto Alemán, un señor a quien no tuve el gusto de conocer personalmente. Lo siento.

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